ANÁLISIS DE LA OBRA
Retrato de Miguel de Unamuno, Gutiérrez Solana (1936)
En
1936 Gutiérrez Solana realiza un retrato a Miguel de Unamuno en el que el
escritor aparece representado en un ambiente sombrío inmerso, con un libro en
su mano izquierda, tiene mirada ausente, en la mesa aparece apoyada una
pajarita de papel. Unamuno se muestra ausente con la mirada perdida, inmerso a
un pensamiento obsesivo, también apreciamos detalles como que lleva uno de los
picos de la camisa doblado. Solana busca en esta obra la invasión psicológica
del pensador, la composición refleja una pintura de introspección psicológica
derivado del reflejo del pensamiento unamuniano.
La técnica utilizada en esta
composición es óleo sobre lienzo. Esta obra da la sensación de que Unamuno y
Gutiérrez Solana no tuvieran demasiado trato o acercamiento. De este retrato
Solana recordó una anécdota que ocurrió una tarde en la que Unamuno acudió a
posar para el pintor, muy bien peinado de la peluquería, esto hizo que el
artista se quedara mirando muy fijamente al escritor. Entonces Solana
le dijo “así no es usted, a usted hay que pintarlo con el pelo alborotado”. El
escritor estuvo varias horas posando pero el pintor no dio ni una sola
pincelada porque el pelo de Unamuno tenía que estar revuelto.
Hay que destacar
que una de las aficiones favoritas de Miguel de Unamuno fue la papiroflexia,
por eso no era de extrañar verle en algún café plegando cuartillas o
servilletas de papel. Tal destreza alcanzó que invento un modelo de pajarita en
el que Gutiérrez Solana lo pinta en un retrato. Incluso escribió una obra sobre
esta ciencia a la que el escritor denomino Apuntes para un tratado de
cocotología, así se llamaba el arte de construir pajaritas de papel. El retrato de
Unamuno por Solana presenta grandes similitudes con respecto a la reproducción
del retrato que Ignacio Zuloaga, otro de los grandes pintores del siglo XX,
hace al escritor en su estudio de París en 1925, y que actualmente se encuentra
en la Hispanic Society de Nueva York.
Estando Unamuno en el exilio en
Fuerteventura y Zuloaga en París, los dos amigos mantuvieron el contacto y el
pintor le escribía a escritor sobre su gran deseo y especial interés por
hacerle un retrato. El filósofo siempre destacó que Zuloaga como una de sus
grandes amistades y uno de los mejores pintores vascos. En esta composición se
observa como sobre la mesa de Unamuno aparecen dos aves realizadas en
papiroflexia, gran afición de este como hemos comentado anteriormente. Por ese
motivo en muchos de sus retratos aparece junto a una pajarita de papel.
Retrato de Miguel de Unamuno, Ignacio Zuloaga
- CONCLUSIÓN


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